Séptimo Aniversario de la foto de la sandía

La historia de esta foto:
Allá por el año 2010, decidí independizarme, y montar un estudio de fotografía en el sótano de mi casa. Estaba empezando con todo esto de la fotografía de modelos, ya que antes me dedicaba a fotografiar eventos, pero con mi nueva independencia me había lanzado a probar con la fotografía de estudio.
Mi hermano Pedro me estaba ayudando a llevar las cosas a mi nueva casa, estuvimos todo el día, y cuando se hizo de noche decidimos quedarnos allí a dormir. Como no habíamos llevado nada, vimos qué podíamos cenar y lo único que había para “cenar” era una sandía que habíamos llevado, pero tampoco habían cuchillos, así que se nos ocurrió (no sin reírnos), abrir la sandía con una cuchara de servir, y viendo que era imposible, le dimos un primer golpe con un rodillo para amasar masas de pizza que tenía sin estrenar (era para unas fotos), y terminamos de abrirlo con la cuchara de servir.
No teníamos pensado hacer fotos porque llevábamos todo el día con la mudanza y todavía nos quedaba mucho para el día siguiente, pero de forma espontánea nos dimos cuenta de lo que podíamos hacer con la sandía, que casualmente era de la “talla” de mi hermano, y terminamos de vaciar la sandía. Al terminar de darle forma, sin cuchillo, sólo con la cuchara de servir, vimos que a Pedro, la sandía le encajaba perfectamente en la cabeza, y parecía un casco. Pido perdón a mis ex vecinos por las risas de aquella noche.
Total que nos pusimos a preparar la sesión de fotos mientras mi hermano seguía con la sandía en la cabeza, cayéndole todavía zumo por la cara, riéndonos mucho y además aprovechando una moto que mi hermano se había hecho a partir de una moto eléctrica para bebés que habíamos encontrado. Todo tan casual como surrealista.
Nos pusimos a hacer las fotos, primero hicimos dos o tres fotos con mi hermano subido en la moto, una harley davidson de cartulina, y luego algunas más de retrato, pero nos explotó uno de los flashes por el calor. Nunca me había pasado, el susto fue bestial, el eco de aquel sótano más todavía y al quedarnos a oscuras por la explosión, el susto fue bastante grande, pero la risa de inmediatamente después lo superaron. Pobres vecinos.
Tuvimos tiempo de hacer unas 5 fotos, pero suficiente para el éxito que vendría después.
De aquel día podríamos contar algunas anécdotas más, como una falsa alarma de robo en la casa de enfrente, pero ya no tienen que ver con lo que venimos contando, que es la creación de esta tradición de hacer fotos con una sandía en la cabeza para celebrar el verano.
Un año después, en Agosto de 2011, estábamos recordando lo que habíamos hecho justo un año antes, y decidimos repetir la experiencia, con más experiencia fotográfica y más preparación de la sesión. La idea no era repetir, sino versionar aquella foto, y compramos varias sandías para recortarlas de forma distinta. Al destrozar tanta sandía, tuvimos tanto zumo de sandía, que todo el que me conocía ese año, tuvo zumo de sandía para rato. Incluso nos fuimos de fiesta un día sólo para repartir un zumo de sandía que no podíamos bebernos. Fue una masacre frutal.
Después de varios años haciendo distintas versiones de la misma foto, casi lo habíamos convertido en tradición, y el día de “la sandía” se ha convertido en momento de recordar viejos tiempos, darnos cuenta de cómo hemos cambiado, los logros conseguidos, las experiencias, los sentimientos, y sobre todo los cambios.
Hemos cambiado mucho desde aquella primera foto, pero no hemos dejado de ser los mismos, seguimos riéndonos como el primer día, disfrutando de lo que hacemos, sintiéndonos tan distintos a los demás, incluso entre nosotros, pero siempre riéndonos, siempre juntos, y agradeciendo de corazón a todos aquellos que han participado en nuestros proyectos, en nuestras locuras, y todas las experiencias vividas.
Esta vez, en 2017, es la primera vez que publico una foto con la sandía, mostrando mi cara de forma tan clara. Ya había publicado una foto mía anteriormente con una sandía en la cabeza y dos plátanos a modo de cuernos, que volví a publicar “no sé por qué” a principios de este año, y que fué la que inspiró esta nueva versión, que es precisamente la que más se parece a la primera. Técnicamente es parecida, el resultado es bastante similar y sobre todo el momento de mi vida es exactamente el mismo que el de la primera foto, que se podría resumir en lo siguiente:

– Sé tu mismo. Siéntete libre.

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MUCHAS GRACIAS

HERMANO

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Foto de 2017:

Foto original:

Otra versión:

 

 

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